Hijo de Bela I y sucesor de su hermano Geza I, fue proclamado rey en 1077. Invadió
Croacia y Bosnia, a las que anexionó a
Hungría, y se alió con el emperador
Enrique IV para protegerse de los ataques de
bizantinos y turcos. Posteriormente se alió con el papa
Gregorio VII contra el
Sacro Imperio. Emprendió una profunda obra de estructuración y organización interna de Hungría, limitando el poder de los príncipes, intentando el establecimiento de un código penal y promoviendo el cristianismo como religión única. Fundó iglesias y monasterios y en 1092 apoyó los cambios propuestos por
Gregorio VIII en el Sínodo de Szaboles. El papa Celestino III le ascendió a los altares.