Esposo de Irene, fue elegido
emperador en 1143. Intentó sin éxito recuperar el esplendor del antiguo imperio romano, centrándolo en Bizancio. Así, emprendió diversas campañas con este objetivo: impuso el poder imperial sobre los Estados latinos de Oriente en 1159; extendió la influencia de Bizancio sobre la Dalmacia en 1168, convirtiéndola en ducado, y sobre
Servia en 1172; frenó la expansión del poder alemán en
Hungría (1173) y se enfrentó a los normandos asentados en el sur de Italia. La derrota de Miriocefalon en 1176 a cargo de los turcos supuso, sin embargo, el final de sus pretensiones de dominio sobre Asia Menor. Su política expansiva tuvo además dos graves consecuencias: le enfrentó a las poderosas potencias de la época, Venecia y
el Imperio, y ocasionó graves y cuantiosos gastos para la economía de Bizancio.