Nacido en Gales y barón de Wigmore, fue figura prominente de la nobleza inglesa de su tiempo. Enfrentado a
Enrique III, posteriormente cambió de opinión y defendió sus intereses. Se enfrentó también a Llewelyn Gruffyd. Exiliado en Irlanda, consiguió rescatar al príncipe Eduardo y alcanzar un puesto importante en el gobierno de la nación.