Proclamado en 1059, promulgó un nuevo reglamento para elegir al
Papa, que suprimía el papel decisivo que hasta ese momento había desempeñado el emperador en la elección. Papa prevenir represalias del emperador a causa del nuevo decreto, se atrajo a los normandos del sur de Italia, firmando en 1059 el Tratado de Amalfi, por el que concedía a Ricardo y a Robert Guiscard en régimen de feudo la Apulia, Calabria y Sicilia, con la obligación de pagar un tributo anual a la Santa Sede y de defender a la Iglesia de cualquier ataque.