De nombre civil Raniero y nacido en Bieda, alcanzó
el solio pontificio en 1099, cargo que desempeñó hasta su fallecimiento. Hubo de gobernar en un período de profundas agitaciones para la Iglesia, pues durante su mandato se postularon un gran número de antipapas. Se ganó también la oposición del emperador alemán
Enrique V por las modificaciones establecidas por el Papado en la administración de algunas diócesis.