Ingresado en 1222 en la orden de
los dominicos, fue proclamado general de la orden en 1238, cargo al que renunció para convertir a judíos y musulmanes. Fue llamado a Roma por
Gregorio IX para reunir los "Decretales", compilación de las epístolas o decretos papales desde Alejandro I hasta 1134. Fundó escuelas para la preparación de misioneros en Barcelona, Murcia y Túnez. Junto a
San Pedro Nolasco participó en la fundación de
la Orden de la Merced.