Si bien reconoció inicialmente su condición de vasallo del monarca inglés
Eduardo I, se opuso al dominio de
Inglaterra en 1298. Tras ser proclamado rey de Escocia en 1306 fue derrotado en la batalla de Methven, si bien en 1307 consiguió vencer a los ingleses y controlar buena parte del país. En 1314 logró vencer a
Eduardo II en la recordada batalla de Bannockburn, consiguiendo en 1328 la independencia plena de su país. Anexionadas las Islas Hébridas a Escocia, murió de lepra en 1329.