Nacido en Nápoles, su nombre civil era Bartolomeo Prignano. A lo largo de su carrera eclesiástica desempeño altos cargos como obispados y arzobispados. Fue elegido papa sin haber alcanzado el rango de cardenal, siendo rechazada
su elección por los franceses debido a su origen italiano. En respuesta a su designación, los religiosos franceses eligieron al antipapa
Clemente VII, con residencia en
Avignon. Se inmiscuyó en asuntos políticos, destituyendo a la reina Juana de Nápoles y apoyando a Carlos de Nápoles, a quien después se enfrentará. La animadversión provocada por su autoritarismo le obligó a huir de Roma en 1385. A su vuelta, murió envenenado.