Lorenzo el Magnífico pertenecía a una de las familias más importantes de
Florencia: los Médicis, estirpe de banqueros que había ocupado importantes puestos en la dirección política de la ciudad. Ya desde joven Lorenzo manifestó interesantes dotes para los asuntos de gobierno. Tras el fallecimiento de su padre, Pedro de Médicis, ocupó con su hermano Julian la dirección de la República de Florencia, continuando el esquema de gobierno iniciado por su abuelo,
Cosme el Viejo, enfocado a la consecución del equilibrio necesario para el desarrollo de la república. Para ello realizó una serie de campañas encaminadas a evitar el excesivo protagonismo de otros territorios del norte italiano. Así se alió con
Milán y
Venecia contra el papado y Nápoles, lo que provocó la conspiración de los Pazzi en 1478 que acabó con la vida de Juliano. El pueblo florentino apoyó a los Médicis y Lorenzo vio reforzada su autoridad. Paulatinamente realizó una política de amistad con los territorios vecinos, culminada con la alianza con el papado y Nápoles, obteniendo el capelo cardenalicio para su hijo Juan que alcanzará el papado con el nombre de
León X.
La labor como promotor artístico y mecenazgo de Lorenzo será fundamental para el desarrollo del
humanismo en el Renacimiento, rodeándose de importantes colaboradores como Pico della Mirandola,
Marsilio Ficino,
Botticelli, Ghirlandaio o
Verrocchio, participando en esas labores literarias con la publicación de sus rimas, sonetos y sus "Selve d´Amore".