El episodio más destacado del reinado de Selim es la derrota sufrida por la flota otomana a manos de la cristiana en la famosa batalla de
Lepanto, derrota compensada con la conquista de Chipre y Yemen. Lepanto tampoco supuso un duro golpe para el sultán ya que pronto se rehizo la flota turca, con el incondicional apoyo francés, y volvió a controlar el Mediterráneo oriental. El golpe moral sí permitió un periodo de mayores contactos diplomáticos entre
Felipe II y los sultanes. Selim se dejará manejar por los visires, iniciando un periodo de debilidad de la autoridad del sultán.