Nacido en Oviedo en 1743, ingresó en la carrera militar y participó en numerosos actos en América. En 1804 fue primeramente nombrado Virrey del
Río de la Plata, siendo revocado y destinado a
Perú en 1806. Defensor del poder monárquico absolutista, tras
las rebeliones independentistas de 1810 logró aplacar las de Chuquisaca, La Paz y Quito, fracasando en el intento de aplastar la de Buenos Aires. Tras la proclamación de la Constitución de Cádiz, en 1812, luchó para que sus disposiciones no se aplicasen en Perú, provocando alzamientos en Cuzco, Tacna y Arequipa, que fueron reprimidos. Aplastó también la sublevación de 1814 en
Chile. En 1816 fue sustituido, asentando el poder real en todo el Virreinato.