Comisario de los franciscanos en
el Perú, en 1539 fue enviado a México, donde el virrey
Mendoza le encargó que realizará una exploración de las tierras vistas por
Cabeza de Vaca. En ellas creyó ver una de las míticas ciudades de Cíbola, lo que comunico a su regreso. Viajes posteriores demostraron su equívoco. Escribió una crónica de sus viajes por Arizona, el río Gila y su contacto con los indios pueblo.