Nacido en Trujillo, a los veinticuatro años acompañó a
Francisco Pizarro en su expedición de conquista del
imperio incaico. Estuvo presente en el rescate de
Atahuallpa, volviendo a España hacia 1535. Aquí, intervino como testigo en algunas cuestiones sobre pleitos planteados en el Perú. Cuando regresa, en 1547, se encuentra con la guerra entre almagristas y pizarristas, tomando parte en el bando de
La Gasca. Posteriormente, establecido en el Cuzco, escribe en 1571 su relación sobre la conquista por encargo del virrey Francisco de Toledo. Tutor de los nietos de Atahuallpa, a quienes acogió en su casa, fue también amigo y seguidor de los
Pizarro, defendiendo la causa de los primeros conquistadores en contra de los favores y privilegios concedidos a los recién llegados.