Hijo de
Pedro II, siguió la
política dictada por el anterior monarca y participó en la
Guerra de Sucesión española, apoyando al
archiduque Carlos. El fin de la contienda con el Tratado de Utrecht (1713) benefició a Portugal al conseguir la colonia de Sacramento. Inclinado a los asuntos eclesiásticos, durante su reinado se produjo un progresivo debilitamiento de las fuerzas armadas, dependiendo de su aliado, Inglaterra. En 1744 sufrió una parálisis que le impidió dedicarse a los asuntos de Estado, delegando el poder en su confesor, el monje recoleto Gaspar de Incamaçao.
Benedicto XIV le otorgó el título de "Rey más Fiel".