De nombre Lorenzo Corsini, era miembro de un noble y acaudalada familia florentina. Cuando fue
elegido papa en 1730 se dedicó especialmente a favorecer las ciencias y las artes, siendo el promotor de numerosas obras públicas en Roma como la fontana de Trevi, la capilla Corsini o la fachada de la catedral de San Juan de Letrán. Desplegó una intensa actividad misionera y condenó la masonería.