De nombre Carlos de la Torre de Rezzonico, fue uno de los firmes defensores de los jesuitas cuando éstos estaban sufriendo la
persecución en toda Europa. Sin embargo, no pudo evitar su expulsión de numerosos países como España, Francia o Portugal. Se convirtió en un declarado opositor del
jansenismo y de las
ideas ilustradas, fomentando la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.