El VIII duque de Medinaceli, Juan Francisco Tomás de la Cerda y Enríquez, fue nombrado primer ministro por
Carlos II a la muerte de don
Juan José de Austria. Inició una
política económica de claro carácter reformista, desarrollada a través de la Junta de Comercio y Moneda. La devaluación monetaria que puso en marcha llevó al colapso de precios y al acaparamiento de granos lo que provocó indirectamente diversas bancarrotas. El estallido de motines en varias ciudades y la pésima actuación militar en la guerra con la Francia de
Luis XIV -finalizada con la Paz de Basilea de 1684- motivó el abandono del gobierno por parte del duque y la retirada a su casa de Guadalajara donde vivió separado del poder hasta su muerte. El matrimonio de don Juan Francisco Tomás con Catalina de Aragón, duquesa de Segorbe, Cardona y Lerma entre otros títulos, motivó el enriquecimiento y engrandecimiento de la casa de Medinaceli, títulos que pasarían a su hijo el
IX duque.