En 1738 es designado recaudador de rentas reales, abandonando el cargo debido a la corrupción manifestada por sus colegas. Consigue el cargo de administrador de la cocina de la reina Marie Leszczynska, mujer de
Luis XV, dedicándose a la elaboración de obras literarias entre las que destaca "Del espíritu" (1758). En esta obra lleva la
teoría hedonista hasta el último extremo, afirmando que las facultades humanas son atributos de las sensaciones físicas. Se defendía que el interés es el único motivo de la actividad humana. Este trabajo sería condenado por la Sorbona de París, siendo quemada en 1789. En el "Tratado sobre el hombre: sus facultades intelectuales y su educación" (publicado póstumamente en 1772) intentó echar por tierra las
doctrinas de
Rousseau. La obra siguió el mismo camino que la anterior.