Educado en el seno de una familia militar, encamina sus pasos al mundo de la política. Ocupa su primer cargo oficial bajo el gobierno de
Luis XVIII en la secretaria de la embajada francesa de Nápoles. Con
Carlos X en el poder le trasladan a Florencia, donde sigue formando parte del cuerpo diplomático. De vuelta a Francia ocupa un escaño en la Cámara de los Diputados. En 1848, tras la caída de
Luis Felipe, el gobierno en funciones le asigna la cartera de Asuntos Exteriores. Al margen de sus dotes administrativas, Lamartine sobresalió en el panorama literario por la delicadeza de sus versos y sus excepcionales representaciones de la naturaleza. De su producción poética cabe mencionar: "Meditaciones poéticas" de 1820; "Nuevas meditaciones poéticas", "Armonías poéticas y religiosas" y "Los recogimientos". Como prosista escribió "Historia de los Girondinos", "Raphaël" y "Graziella", éstas últimas recogen sus vivencias personales.