Tuvo un importante papel en
los Estados Generales, donde solicitó la presencia de la Iglesia y la aristocracia. Promovió la creación de la Asamblea nacional, pero sus ideas constitucionales no tuvieron eco. En 1792 forma parte de
la Convención y vota a favor de la muerte de
Luis XVI. Desde entonces hasta el 9 de termidor desaparece. En esta fecha le eligen miembro de la Junta de Salvación Pública, aunque sigue sin tener éxito su planteamiento en defensa de la constitución. Contrariado rechaza algunos cargos públicos. Participó en el golpe de Estado del 18 de brumario. Con
Napoleón fue cónsul y conde del Imperio. En 1816 sufre el exilio hasta 1830.