Será uno de los participantes en la batalla de Junín junto a
San Martín y
Bolívar, convirtiéndose en el pacificador del Alto Perú. Será elegido presidente de la República de Bolivia en 1828, iniciando un gobierno de
marcado acento dictatorial en el que destacan las mejoras en el campo económico y educativo, al tiempo que adoptó los
códigos napoleónicos y reorganizó el ejército. Proclamó la Confederación peruano-boliviana en aras de acercarse a su vecino. Fue expulsado del poder y del país en 1839, intentando recuperar sus cargos cuatro años más tarde. El resultado fue un estrepitoso fracaso y en 1845 fue exiliado definitivamente, trasladándose a Europa.