Contrariando los deseos de su padre, ingresa en el ejército en 1785. Tras una dilatada trayectoria en 1794 es nombrado General de brigada del ejército de Sambre et Meuse. En estos años intervino en varias batallas con éxito hasta que en 1799
Napoleón le otorgó el título de Mariscal del Imperio y duque de Dalmacia. Se adentró en
España en 1808 con las tropas francesas hasta legitimar la corona de
José Bonaparte. Fue gobernador de Andalucía -entusiasmándose por la pintura de
Murillo- y en 1812 regresa a lado de Napoleón para combatir en Alemania. Tras la caída del Emperador reconoce a
Luis XVIII. Bajo el reinado de este monarca fue ministro de Guerra. En el periodo de los Cien Días se puso de nuevo a las órdenes de Bonaparte. Después, coincidiendo con la segunda restauración y el gobierno de
Luis Felipe, llegaría a ser jefe del Ministerio de Guerra y presidente del Consejo de Ministros.