Nacido en Baní en 1836, en 1868 comandó a los rebeldes cubanos que se sublevaron en Oriente y las Villas. Su prestigio le hizo ser designado jefe de las tropas revolucionarias cubanas, cargo del que dimitió por disensiones internas.
Se sumó en 1892 a un nuevo levantamiento cubano, dirigido por
José Martí y
Maceo. Tras producirse el "Grito de Baire", arribó a Cuba y fue encargado nuevamente de la dirección de los ejércitos independentistas, con el rango de generalísimo. Una vez lograda la independencia, fue depuesto debido a divergencias con respecto a su política hacia los Estados Unidos.