Erwin Rommel fue un distinguido oficial germano durante
la Primera Guerra Mundial, en la que ganó la Cruz de Hierro, Apartado del Ejército tras
la derrota, reingresó en las fuerzas armadas en 1933. En 1935 fue jefe del batallón de la Cancillería.
Ese puesto y sus simpatías pronazis le catapultaron hasta el generalato y el mando de fuerzas acorazadas. Se distinguió en la campaña de Francia, lo que le valió la jefatura del
Africa Korps.
Aquí nació la leyenda del Zorro del desierto. Con fuerzas siempre inferiores batió multitud de veces a los británicos, a los que llevó hasta El Alemein. Derrotado, tuvo que retroceder hasta
Túnez. Luego tuvo el mando de la Muralla del Atlántico, en la que hubo de afrontar el desembarco aliado. Decepcionado del
nacionalsocialismo y convencido de que había que buscar la paz, conspiró contra
Hitler. Descubierto, hubo de suicidarse para salvar a su familia.