Instalado en Munich tras
la I Guerra Mundial, se relacionó con los
círculos políticos de izquierda. Sus obras teatrales de esta época insisten todas en una crítica a la sociedad y en la necesidad de una transformacíón.
Con la subida de
Hitler al poder, Brecht sale de
Alemania y se afinca en Dinamarca, donde sigue escribiendo, además de numerosas obras antinazis, como Terror y miseria del III Reich o Cabezas redondas y cabezas puntiagudas, una obra sobre la guerra civil española, Los fusiles de la señora Carrar, Galileo, Galilei, La condena de Lúculo, etcétera.
En 1940 huye de
la guerra, afincándose en Estados Unidos, donde escribe otra obra antihitleríana, La irresistible ascensión de Arturo Ui, al tiempo que trabaja en Hollywood como guionista para
Fritz Lang. En 1947 regresa a Europa, instalándose definitivamente en Berlín oriental para formar su compañía teatral, la Berliner Marchard, donde pudo poner en práctica sus teorías teatrales. A esta época pertenecen Las visiones de Simone Ensemble (1951), El circulo de tiza caucasiano (1955) y Los días de la Comuna de París (1956). Sus últimos años se dedicó a adaptaciones de obras clásicas, cediendo su actividad creadora a otra de tipo más pedagógico.
Bertolt Brecht señala la ruptura de la tradición naturalista y neorromántica del teatro, en busca de un teatro épico donde el espectador participa también activamente.