Su relación con el ejército es casual. Cuando iba iniciar sus estudios estalló la guerra franco-prusiana por lo que tuvo que alistarse en el ejército. No obstante, logró concluir sus estudios y en 1907 se encargó de dirigir la Escuela de Guerra. Tras estallar
la Primera Guerra Mundial es nombrado Jefe del Noveno ejército en la Batalla del Marne de 1914. Su victoria frente al ejército alemán y otras victorias que acumuló a lo largo del conflicto le valieron el grado de jefe del Estado Mayor del ejército francés. Con el triunfo de la segunda batalla de Marne en 1917 logró el título de Mariscal.