Maurice Edouard Saint-Léon (su nombre auténtico) inicia su andadura artística cuando sólo tiene doce años. En estos años llegó a convertirse en uno de los actores más carismáticos de music hall. Antes de que estallase
la Primera Guerra Mundial realiza sus primeros trabajos para el
cine mudo. Cuando finaliza el conflicto empezó a representar el papel de boluevardier. Con esta imagen fue capaz de cautivar al público de Estados Unidos. En Hollywood protagonizó inolvidable largometrajes de Lubitsch como "El desfile del amor" o "La viuda alegre". Estos fueron sus años dorados, ya que el estallido de
la Segunda Guerra Mundial supuso un cambio radical. Inculpado de ser
simpatizante de los nazis, comenzó su declive. Regresó a su país natal, donde montó algunos espectáculos en solitario. En la década de los cincuenta de nuevo empezó a trabajar en la gran pantalla bajo la dirección de
René Clair. A esta época pertenecen películas como "Ariane", "Ma pomme" o "Gigi". En 1957 recibió un Oscar especial.