Descendiente de los Beni Urriquel, inicia su trayectoria política a instancias de algunos representantes españoles que gobernaban parte de Marruecos. Pero
se reveló en contra de los españoles y franceses que ocupaban su país y en 1925 propuso a ambos gobiernos un acuerdo para firmar la paz. Ninguna de las naciones colonizadoras aceptaron este plan por lo que continuaron los enfrentamientos. Los éxitos que las tropas españolas y francesas lograron que en 1926 Abd-el-Krim se entregara y fuera deportado a la Isla de Reunión. En 1947 consigue que Egipto le conceda asilo político y en 1958, cuando Marruecos proclamó su independencia, fue elevado a héroe nacional.