Animada por su madre Lela McMath, escritora de profesión, sus comienzos en el mundo del espectáculo son precoces. Siendo niña ya protagonizó algún spot publicitario y con catorce años inicia su preparación como cantante y bailarina. Dos años después ya se subía al escenario para representar musicales, llegando a triunfar en Broadway con un musical de Gershwin. En 1930 se produce su primer contacto con el
cine en "La chica del gángster". Pero no alcanzaría la fama hasta que comienza a actuar como pareja de
Fred Astaire, descubriendo al gran público sus dotes como cantante y bailarina. Ginger Rogers además realizó magistrales interpretaciones. Entre las películas que participó cabe destacar "Espejismo de amor", "La alegre divorciada", "Sombrero de copa" o "El mayor y la menor".