Huérfano de padre desde muy joven, fue educado por su madre en la fe católica.
Enemigo de los nazis, mientras estuvo
la ocupación escribió
"El cuaderno negro", que firmó con sobrenombre de Forez. Trabajando como periodista expresó su opinión a favor de
De Gaulle. En 1952 fue galardonado con el Premio Nobel. Su obra literaria muestra un ferviente catolicismo con novelas como "El niños cargado de cadenas" o "La toga pretexta", "Un beso para el leproso".