El industrial británico Samuel Courtauld decidió en 1923 reunir una importante colección de lienzos de maestros franceses contemporáneos, fundando ocho años más tarde un instituto de arte que se incorporó a la universidad. A la muerte de Courtauld la sociedad legataria entregó a la Universidad de Londres todos los tesoros artísticos del industrial, reuniendo en esta galería obras maestras del Impresionismo salidas de los pinceles de
Manet,
Renoir,
Degas o
Gauguin.