El Palacio de Monterrey fue mandado construir por don Alonso de Acevedo y Zúñiga, conde de Monterrey, en 1539. El encargado del diseño fue
Rodrigo Gil de Hontañón con la colaboración del monje dominico Fray Martín de Santiago en los elementos decorativos, siendo los maestros Aguirre y Pedro de Ibarra quienes lo llevaron a cabo. El palacio fue concebido como un edificio de planta cuadrada prolongado en su zona posterior por dos alas paralelas, que formarían un patio abierto a uno de sus lados. El proyecto original presentaba ocho torreones y cuatro cuerpos como el existente por lo que no se pudo llevar a cabo. En la actualidad es propiedad de los duques de Alba y alberga una interesante colección de obras de arte, entre las que destacan los paisajes de
Ribera.