Juan de Bolonia se dejó también impresionar por la maestría en el empleo del bronce de
Benvenuto Cellini y, al tiempo que dotaba de tensión dinámica a sus figuras de canon alargado y retorcida espiral, las trabajaba con precisión dibujística en músculos y facciones. Seguramente inspirado en una de las sutiles figuras broncíneas del pedestal del
Perseo celliniano, el Mercurio que enseña a volar al héroe, unos de los magnos aciertos de Giambologna es su Mercurio volador, en el Bargello, agilísimo estudio del cuerpo juvenil en diagonal anticipadora del barroco, plena de virtuosismo técnico y ligereza de ballet.