La ejecución más famosa de Carpeaux fue La danza, obra que llevó a cabo en 1869 para la decoración de la
Opera de París de
Garnier y en la que, en contraste con la seriedad y dramatismo que caracteriza al
Ugolino, destacan la gracia, la vivacidad y el decorativismo que desprende el conjunto escultórico. La fachada debía decorarse con cuatro figuras alegóricas dedicadas a las cuatro artes que se funden en la ópera, ubicadas una a cada lado de las dos puertas. Sin embargo, Carpeaux se saltó las normas al crear un grupo de seis jóvenes desnudas que danzan alrededor de un genio alado que toca la pandereta. La obra, de más de 4 metros de altura, se situó en la puerta de la derecha y con su descubrimiento en 1869 llegó el escándalo al censurarse el aspecto atrevido de las bailarinas, considerando que eran figuras inadecuadas para decorar el nuevo edificio de la Opera. El original fue trasladado al Museo d´Orsay en 1964 para evitar los efectos de la contaminación, ocupando el lugar original una réplica exacta.