Esta casa de veraneo para su familia, en el Maresme, fue una de las
primeras construcciones de Puig i Cadafalch. Adaptada a una planta
irregular, utiliza elementos simples con predominio del ladrillo,
fomentando con sus soluciones la intimidad y el descanso, con escasa
proyección hacia la calle, sin rehuirla, y una estrecha relación con el jardín
que la rodea. El acento decorativo se sitúa aquí en una hábil aplicación de
las posibilidades del ladrillo, un material económico con el que Puig i
Cadafalch ofrecerá soluciones de primer orden, tanto en lo que atañe al
ornato como a las estructuras.