Compuesto por dieciséis arcos, ha sufrido muchas reformas y ha sido
víctima de guerras y revueltas. Se cree que lo construyó el emperador
Augusto. En la mitad del puente se eleva una escultura al
custodio de la ciudad, San Rafael, fechada en 1651. Siempre está llena de
flores y velas, con motivo de las peticiones de los cordobeses devotos
desde que en 1648 se le atribuyera haber salvado a la ciudad de la gran
epidemia de peste que la asoló. Según
Al-Idrisi, el
geógrafo árabe, sobrepasa en belleza y solidez a todos los otros puentes,
pero reflejando muy poco de su pasado romano, ha sido reconstruido en
muchas ocasiones durante los últimos siglos