Fundado en el siglo XI, fue reconstruido entre los siglos XVI y XVIII, por lo que se puede apreciar en su edificación cierta diversidad de estilos constructivos.
Declarado Patrimonio de la Humanidad, se trata de un conjunto monástico que integra iglesia, claustro y las diversas dependencias monacales.
En su interior es preciso destacar la existencia de un extraordinario museo, cuya mejor pieza es la arqueta con las reliquias de
san Millán. También hay que mencionar unos magníficos archivo y biblioteca, con documentos bibliográficos de incalculable valor histórico.