A pesar de las pequeñas dimensiones del conjunto termal de
Baelo Claudia y de su mala conservación (únicamente podemos ver algunos arcos y pilastras), se distinguen a la perfección los tres tipos de salas para las aguas frías, templadas y calientes.
En
Baelo Claudia a fines del siglo III o comienzos del IV se produjo una reorganización de la ciudad que afectó al macellum altoimperial, transformado ahora en almacén y también, a la zona occidental, donde destaca la construcción de estas pequeñas termas a la vez que se repara el decumanus maximus.