La
Aljafería es, sobre todo, el palacio islámico del siglo XI más importante de la España musulmana, tan sólo comparable por su trascendencia artística a los monumentos de al-Andalus, como la
Mezquita de Córdoba,
Medina Zahra, los
Reales Alcázares y la
Giralda de Sevilla, o la
Alhambra y el Generalife de Granada.
Pero el Palacio de la Aljafería contiene, además, en el interior de su recinto monumental, numerosas estancias que corresponden a diversas épocas y manifestaciones artísticas, como resultado de la apasionante trayectoria histórica del monumento que, de alcázar islámico, se transformó, a partir de 1118, en palacio mudéjar de los reyes cristianos, ampliándose notablemente en tiempos de
Pedro IV y de los
Reyes Católicos, siendo utilizado a partir de la Edad Moderna como sede y cárceles del tribunal de la Inquisición, como presidio y cuartel de tropas, y, por último, desde 1985, como sede de las Cortes de Aragón.