Junto al Camino de Santiago, al oeste de la localidad de
Carrión, se encuentra el Monasterio de San Zoilo, lugar
elegido por numerosos nobles para ser enterrados. La fundación se
realizó en el siglo XI, siendo escasos los restos que quedan del primitivo
cenobio monástico. Al construirse la iglesia de La
Magdalena, la anterior iglesia románica había
desaparecido y sólo quedaba el claustro recién terminado. Dicho claustro
sustituyó a su vez al primitivo románico, posiblemente bastante
deteriorado. El proyecto del nuevo claustro se debe a
Juan de Badajoz el
Mozo. Los trabajos se iniciaron en 1537, continuándolos
Pedro de Castrillejo hasta que se interrumpieron por falta de fondos. El
claustro bajo se finalizó entre 1574 y 1577, siendo Juan de Celaya el
responsable de las obras. Los trabajos continuaron hasta que en 1604 se
finalizó el claustro alto.
El claustro bajo mide 40 metros de lado, 5 de ancho y 7 de alto, abriéndose
a la zona central arcos ojivales, cubriéndose las crujías con bóvedas de
crucería con marcados nervios y terceletes. Sobresale su decoración con
efigies de santos, reyes, guerreros, medallones, escudos, jarrones, flores
y un largo etcétera. Al claustro alto se accede por una escalera. Presenta
arcos de medio punto sostenidos por columnas corintias con bustos de
santos en los capiteles. A estas galerías se abrían las habitaciones de los
monjes.