El cuarto estilo de la pintura

Aquiles y Quirón
Época: Nerón-Flavios
Inicio: Año 1 A. C.
Fin: Año 1 D.C.

Antecedente:
De Nerón a los Flavios

(C) Antonio Blanco Freijeiro



Comentario

Aparece en Pompeya con anterioridad al terremoto del 62, presagio de la erupción del 79, que destruyó definitivamente los lugares habitados de la campiña del Vesubio. Se encontraba en pleno auge cuando la catástrofe se produjo. Es más, en las zonas de Italia no afectadas por el cataclismo, la pintura mural se mantuvo en la misma línea durante los principados de Domiciano, Nerva y Trajano.
En Roma el estilo está documentado por vez primera en la Domus Transitoria de Nerón y en el Aula Isiaca del Palatino, anteriores ambas a la Domus Aurea, donde naturalmente se consolida discreta y elegantemente, sin los abusos de barroquismo en que incurre más tarde.
Por ello puede afirmarse que el cuarto estilo nació en la corte imperial, y de ésta irradió hacia el sur de Italia. Es probable que el genio que lo inventó (y recuérdese la influencia que tuvo este hombre en Rafael y sus colaboradores a través de lo que éstos pudieron ver en la Domus Aurea) fuera el pintor áulico Famulus, de quien Plinio asegura que su estilo era floridus y umidus, lo que sus obras confirman. Como gran señor, Famulus vestía siempre de toga, aunque estuviese subido al andamio.
El plano sólido de las paredes del tercer estilo, vigente aún a principios del cuarto, como se aprecia en el maravilloso oecus rojo de la casa pompeyana de los Vetii, vuelve a romperse en busca de profundidad. Los dos triclinios de la casa acabada de citar, sobre todo el llamado Triclinio de Ixión (por el cuadro del castigo de éste), acreditan que la apertura de la pared se está ya produciendo. El zócalo va a tener la aparente profundidad de una tarima o de una entrada a un templo, con escalerilla de subida. La pared de la Casa de Pinarius Cerealis, con la escena de la Ifigenia en Táuride, no puede ser más expresiva. En el centro se ve la entrada al templo de Diana, con su fachada de columnas adelantadas, como la del Foro Transitorio. En la puerta está Ifigenia acompañada de dos siervas del templo. En la penumbra del fondo, la estatua de culto de Diana, sobre un pedestal. A la derecha, Orestes y Pílades; a la izquierda el rey Thoas. Como escena de una tragedia revela la influencia que los frontes scaenarum tuvieron en la pintura contemporánea, pero también que el decorador pompeyano se sirve de los actores como elementos decorativos, algo más grandes, pero no más importantes que los centauros y las esfinges que adornan la cornisa del primer piso.
El decorado arquitectónico se amplía a varias plantas llenas de entrantes y salientes, puertas o paisajes, sobre los que puede alzarse un suntuoso telón como en el escenario de una ópera. Los candelabros del tercer estilo se van haciendo más raros ante una arquitectura robusta, pero muy movida y fantástica, como lo son también en la realidad las fachadas-retablos de los escenarios teatrales, de los ninfeos y, según hemos visto, de algunos foros.
Las figuras no están pintadas como decenios antes, siguiendo las normas del dibujo a línea académico, sino con una técnica casi impresionista, de pinceladas rápidas, yuxtapuestas, de una paleta de colores vivos. No era una técnica nueva, sino utilizada ya en la Grecia helenística, como lo acreditan las tumbas tracias, e incluso la de Filipo últimamente descubierta en Vergina. Renacida ahora, constituye el componente más característico de un estilo eminentemente pictórico.
El cuarto estilo, por ser el último y por tanto el más representado en las ciudades del Vesubio, ha sido para la posteridad el estilo romano por antonomasia. Junto a obras mediocres, cosa natural en una época tan necesitada de decoradores que hasta los más torpes recibían encargos, las hay de primerísima calidad: el Teseo liberando a los jóvenes atenienses de la amenaza del Minotauro; el Aquiles niño, recibiendo la lección de música del centauro Quirón; los muchos grupos de dos figuras, copiadas de Nicias: el Perseo y Andrómeda, Io y Argos; la Bacante Nereida acostada en una pantera marina; las parejas de dioses de la Casa de los Vetii, el Sátiro y la Ménade de la Casa de los Dioscuros... son obras maestras de la pintura antigua, todas ellas producidas en la época del cuarto estilo.

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