La cerámica de Nazca

Vasija en forma de llama. Cultura Nazca (Perú)
Época: ParacasTiahuanaco
Inicio: Año 200 A. C.
Fin: Año 700 D.C.

Antecedente:
La costa sur
Siguientes:
Los dibujos de la Pampa de Nazca

(C) Emma Sanchez Montañés



Comentario

La cerámica Nazca, la producción artística más conocida de su cultura, llama la atención por su gran calidad pictórica. Las variaciones estilísticas y temáticas han originado multitud de clasificaciones con terminologías diversas. En una de ellas se establecen cinco fases: Protonazca (200-100 a. C.), donde existen muchos motivos propios de la cerámica Paracas; Nazca temprano (100 a. C.-200 d. C.), donde empiezan a aparecer elementos de un nuevo estilo; Nazca medio (200-300 d. C.), que muestra una evolución estilística hacia motivos cada vez más simbólicos y alejados de las formas naturales; Nazca tardío (300-600 d. C.), o triunfo de los motivos complejos; y Nazca final (600-700 d. C.).
La cerámica Nazca muestra un enorme desarrollo de la técnica de manufactura y la presencia indudable de artistas especializados para su elaboración. Se utilizó siempre una arcilla de grano fino con concha molida o arena con mucha mica como desgrasante. La confección se hacía por adujado o enrollamiento sobre una base convexa y también con adujado se hacían los elementos complementarios, pitorros, adornos, que se incorporaban posteriormente, haciéndose del mismo modo las vasijas figuradas. La superficie se alisaba con cuidado, interior y exteriormente, donde a veces un espatulado confería un brillo especial.
La pintura se aplicaba anteriormente a la cocción, siendo característica la calidad de colores utilizados, diez básicamente: blanco, negro, rojo, rojo oscuro, naranja, amarillo, gris, marrón, violeta y rosa. Los motivos se delineaban primero en negro, generalmente sobre un fondo blanco aunque pueden darse otros colores y luego se rellenaban con colores planos. Los diseños se disponen de una manera predeterminada, generalmente en el exterior y en una banda interna al lado de la boca. En los platos o vasijas abiertas de poca altura se decora la superficie interior y la banda es externa.
La decoración suele ajustarse a una disposición en frisos, ocupados por una o varias figuras, pudiendo aparecer una banda o varias, y en este caso ser de anchura semejante y temática diferente o destacar una de ellas en extensión y es la que lleva entonces el motivo principal. Los dibujos se realizaban sin un patrón previo por lo que podían sufrir modificaciones y correcciones según el espacio disponible. Resultan así unos descuidos aparentes pero que solamente son observables si se mira el ejemplar con detalle. La cerámica Nazca es una de las cumbres de la cerámica pictórica americana.
Las formas de los vasos son tradicionales en Perú. Hay platos, cuencos y vasos. Jarras, que tienen una diferenciación clara entre el cuello y el cuerpo, y botellas, recipientes cerrados, generalmente con dos picos unidos por un asa plana. Hay formas mixtas, mezclándose dos diferentes y formas modeladas, esculturas de carácter antropo o zoomorfo o incluso cefalomorfas y fitomorfas, un vaso o botella transformado en una figura. Tanto la decoración como las formas varían a lo largo del tiempo, siendo más comunes en unas fases unas que otras.
La decoración se desarrolla en tres estilos básicos. El primero fundamentalmente geométrico, se dispone en forma de frisos para separar otras formas de decoración o rellenar espacios vacíos. Los motivos de carácter naturalista permiten un cierto reconocimiento del modelo representado. Hay vegetales, generalmente de plantas utilizadas como alimento: maíz, yuca, pallar, fríjol y animales de diferentes especies. Destacan los mamíferos y son frecuentes la orca, el zorro, roedores y camélidos. Las representaciones de seres humanos permiten aproximarnos a elementos de cultura, como vestimenta, armamento y actividades concretas como agricultura, caza, o guerra. Tema favorito fue el de las cabezas cortadas, tanto pintadas como modeladas, aisladas o en asociación con otros motivos. Muchas veces son representaciones claras de cabezas-trofeo, preparadas, con la boca cosida por medio de espinas y pintura facial. Este tipo de representación puede asociarse con prácticas guerreras y es común en muchas regiones de Suramérica.
Los motivos fantásticos, transformación de figuras humanas o animales o mezcla de ambas, son de difícil reconocimiento e interpretación. Algunos de estos seres aparecen asociados con cabezas-trofeo, otros con escenas agrícolas. Y unos de aspecto más humanizado se han asociado con una especie de deidad suprema.
Todas las representaciones se colocan aisladamente, sin componer escenas, sin volumen y, en general, con una acusada falta de movimiento. No hay una intención narrativa, aunque el investigador pueda obtener de los dibujos muchas clases de información. No existe tampoco una perspectiva clara y las disposiciones corporales pueden encontrarse distorsionadas existiendo también desproporción en las dimensiones.
El estilo Nazca parece ir perdiendo calidad a partir del Periodo Medio, surgiendo trazos menos cuidadosos y más gruesos, mayor abundancia de claros entre las líneas de las siluetas y las masas de color interior y, en ocasiones, el modelado no concuerda con los trazos pintados. En el período final las figuras carecen de detalle y de la precisión que en principio fue habitual.
La espléndida cerámica Nazca tiene también un contexto funerario. Fue hecha para ser enterrada y tal vez sus representaciones tengan que ver con el intento de acompañar al cadáver de una serie de figuraciones que reproducían de alguna manera el mundo natural y el sobrenatural familiar y cotidiano para el difunto en vida.

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