El palacio de Marly

Palacio de Versalles. Capilla
Época: Barroco6
Inicio: Año 1600
Fin: Año 1700

Antecedente:
Evolución de los palacios

(C) Jesús Cantera Montenegro



Comentario

A seis kilómetros al norte de Versalles, y por tanto fuera del Parque, aunque ciertamente en íntima relación con él, se edificó entre 1678 y 1688 el Palacio de Marly, destinado a servir como lugar de refugio y de vida más distendida para el rey y algunos escogidos.El encargado de edificarlo fue nuevamente Jules-Hardouin Mansart, habiendo intervenido también de manera destacada Le Brun y Le Nôtre. Allí se llevó a cabo un tipo de construcción ante el que puede plantearse la cuestión de si se trata de un palacio o de un conjunto de palacetes, pues en realidad son trece edificios, doce iguales y uno mayor, relacionados entre sí y dispuestos formando una gran U en torno a un estanque, con lo que parecen conjugarse las ideas de la villa palladiana y la tradición francesa.En lo que serían las alas de ese supuesto gran palacio se situaron los doce palacetes iguales, de planta cuadrada y dividido cada uno de ellos en dos pisos. Estos pisos se comunicaban entre sí por medio de una escalera de caracol, y cada uno de ellos formaba un appartement cuyas paredes aparecían tapizadas con satén carmesí. En el fondo de la U, en lo que sería el corps de logis, se levantó el mayor de los palacetes, que era el pabellón real, que realmente estaba inspirado en el diseño de la Rotonda de Palladio. Tenía una planta rectangular y estaba dividido en dos pisos, cada uno de los cuales se estructuraba en cuatro appartements con un distribuidor central de planta octogonal. El exterior se compuso con un orden colosal de pilastras corintias y un frontispicio con frontón triangular en cada lado, decorándose también las fachadas con motivos pictóricos de trompe-l'oeil diseñados por Le Brun al gusto italiano y en los que se imitaban bustos y bajorrelieves en colores azul y oro.Como en tantas otras obras de Luis XIV, la simbología domina todo el conjunto y así el pabellón real sería el palacio del Sol rodeado de los doce signos del Zodíaco. Reafirmando esta idea, Pacciani ha señalado la semejanza de este lugar con la descripción que del palacio del Sol hace Ovidio en el primer capítulo del segundo libro de "Las Metamorfosis".El complemento de este conjunto fue el jardín, diseñado también por Le Nôtre y en el que destacaba la llamada Gran Cascada o El Río, construida en 1699 y que era un curso de agua situado detrás del pabellón real y que, con un plano muy inclinado, llevaba las aguas al estanque central como si se tratara de los rápidos de un río. El estanque terminaba por el otro lado en el Abreuvoir, conduciéndose desde aquí las aguas al Sena. Adornaban el Abreuvoir los famosos Caballos alados de Coysevox y los Caballos encabritados de Coustou, que hoy día están en la Place de la Concorde de París. Pero aquella Gran Cascada suponía un gran consumo de agua y, ante las dificultades para obtenerla, se acabó optando en 1728 por transformarla en un Tapis Vert de mucha más fácil conservación.A este lugar, destruido como una consecuencia más de la Revolución Francesa, acudían acompañando al rey unos pocos escogidos que habían hecho incontables méritos para obtener aquel privilegio. Allí la vida era más relajada que en Versalles, donde dominaba una estricta etiqueta, siendo, por ejemplo, lo normal que el rey comiera acompañado, cosa que jamás hacía en Versalles, o que se pudiera llevar puesto el sombrero en su presencia. Además, todos los gastos corrían a cuenta de la Bouche du Roi, encontrándose los invitados, por si esto fuera poco, con obsequios como un camisón o un cepillo para el pelo.Pero a pesar de todo, el lugar no ofrecía condiciones favorables, y así, por ejemplo, al ser aquella una zona pantanosa, durante el verano los moradores recibían la desagradable visita de legiones de mosquitos que producían cuantiosas fiebres. Y en invierno, aunque desaparecían estos molestos visitantes, jamás se pudo evitar el frío y la humedad, pues aunque casi todos los años se probó un nuevo sistema de calefacción, el caso es que ninguno resultó eficaz, por todo lo cual el palacio fue cayendo paulatinamente en desuso.

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