Ruptura del equilibrio

Monasterio de San Pedro de Arlanza (Hortigüela, Burgos)


Comentario

A partir del siglo XI los reinos y condados cristianos salen del relativo aislamiento en que se hallaban y se incorporan a las corrientes políticas, económicas, sociales y culturales europeas; los musulmanes, a su vez, intensifican las relaciones con el Norte de África, pero éstas cambian de signo: desaparece, con el califato, el protectorado omeya en la orilla sur del Mediterráneo occidental y al-Andalus se convierte en zona de expansión, en provincia de los imperios surgidos en el mundo islámico norteafricano. Las diferencias en la vinculación a Europa y al Norte de África y la diferente situación del mundo europeo y africano pueden explicar en parte el predominio de los cristianos sobre los musulmanes peninsulares; menos visible pero más efectiva, la influencia europea permite a los cristianos, divididos políticamente, resistir los ataques de los musulmanes fragmentados en numerosos reinos de taifas al desaparecer el califato a comienzos del siglo XI, unificados por los almorávides en los años finales del siglo, divididos nuevamente a mediados del XII, y reunidos una vez más por los almohades, cuya disgregación tras la derrota de Las Navas de Tolosa (1212) da lugar a nuevas taifas. Un último intento de controlar la Península se produce en la segunda mitad del siglo XIII, durante el reinado de Alfonso X de Castilla, por obra de los benimerines, que si no llegaron a dominar al-Andalus tampoco fueron rechazados hasta 1340.

Imágenes

Estatua de Alfonso V, rey de León Monasterio de Santa María la Real de Las Huelgas (Burgos). Claustrillas