Colección Particular

Colección Particular
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País: Indeterminado
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Obras: 1542


Comentario

Desde tiempos inmemoriales los poderosos han deseado ostentar sus riquezas y poseer importantes obras. Las casas imperiales egipcias y mesopotámicas acaparaban la producción de artistas encargando obras de gigantescas dimensiones. En el mundo grecorromano los líderes de las polis utilizaron el arte como propaganda política de la misma manera que lo hizo el emperador romano, existiendo ya un mínimo coleccionismo por parte de patricios y propietarios ricos. Durante la Edad Media será la Iglesia la patrocinadora del arte en todas sus facetas, ampliándose la nómina de clientes y mecenas en el Renacimiento. Las Casas regias quieren exhibir su poder a través de fastuosos encargos, siendo imitados por la nobleza cortesana que se había creado a su alrededor. Mientras, el poder eclesiástico no ceja en su empeño de crear un arte que muestre sus enseñanzas. Pero será en los siglos XVIII y XIX cuando se produzca el boom del coleccionismo privado. La burguesía se hará con el poder económico, político y social, iniciando una marcha desenfrenada hacia la adquisición de obras de arte que decorasen sus casas, oficinas, bancos, empresas... Surgen galerías y marchantes que suministran arte moderno a los nuevos clientes, millonarios ávidos de crear importantes colecciones con las que sorprender a sus amistades y provocar la envidia de sus enemigos, o miembros de la clase media que ven el arte como una inversión. Éstas serán las causas de la proliferación de colecciones privadas de mayor o menor tamaño, pero siempre de gran orgullo y placer para sus propietarios.

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