Autor Anónimo
Museo Arqueológico Nacional

Depósito de la Ría de Huelva

Autor: Autor Anónimo
Fecha: h. 1000 a.C.
Museo: Museo Arqueológico Nacional
Características:
Estilo:
Material:
Copyright: (C) Museo Arqueológico Nacional de España

Depósito de la Ría de Huelva

Comentario

A fines del mes de marzo de 1923, la draga Cinta comenzó a revolver el fondo del lecho del río Odiel al iniciar el dragado del mismo; junto con el sedimento -formado por arcillas, arenas gruesas y conchas- sacó 7 espadas, iniciándose la extracción del Depósito de la ría de Huelva, que se vería finalizada en el mes de abril del mismo año. El hallazgo se produjo entre los 7,5 y 9,5 m de profundidad y a 23 m al sur del muelle de la compañía minera Tharsis. La imagen nos muestra una selección de los elementos encontrados, datados en el Bronce Final Atlántico, que formaban un variado conjunto de piezas de bronce. Como armas se contabilizan: 83 espadas, 57 remaches de las cachas de las empuñaduras de las espadas, 24 puñales, 87 untas de lanza, 59 regatones, 15 puntas de flecha y uno o dos cascos. Como elementos ligados al adorno y vestido personal: 7 fíbulas de codo, 4 torques, 2 broches de cinturón, 10 botones, 10 anillas o eslabones y varias agujas. Importantes, a pesar de su escasa aparición, son un escoplo de bronce y varios fragmentos de cobre, hierro y restos de madera. El depósito de la ría de Huelva fue interpretado inicialmente como el cargamento de un barco de chatarra llegado de fuera y destinado a la refundición, del mismo modo que los depósitos llamados de fundidor. Sin embargo, la homogeneidad de las aleaciones y de los tipos de piezas que lo componen hace que se rechace actualmente esta interpretación, porque un detallado estudio de los lugares de aparición de armas similares a las de Huelva, en la Península, demuestra cómo éstas eran arrojadas a las aguas en lugares estratégicos o enterradas junto a vados y lugares de obligado paso, como ofrenda votiva, funeraria o no, de armas a las aguas. Estos hechos coinciden con un periodo del que no se han hallado las necrópolis, lo cual permite pensar en la existencia de un ritual funerario con la deposición del cadáver y de las ofrendas en el agua.