Comentario
La obra cumbre del periodo de Nuenen es Comedores de patatas. Van Gogh presenta una pobre estancia, iluminada por una lámpara de petróleo, en donde los campesinos se sientan a la mesa dispuestos a cenar su ración de patatas. Una de las mujeres vierte el contenido de la tetera en unas tazas blancas. La luz mortecina, el oscuro colorido y la actitud de los personajes convierten la escena en una imagen casi mística, reflejando el estado de ánimo del propio Van Gogh y su contacto con los campesinos. La rapidez del trazo le impide centrarse en los detalles, olvidándose del dibujo para mostrar figuras caricaturescas que dan un toque de modernidad a una composición totalmente realista, similar a las que realizaban los artistas de la Escuela de La Haya. Las figuras de la mesa se sitúan de manera que el espectador se integra en la estancia y comparte la comida con los campesinos. La preocupación de Vincent por el mundo agrario y minero holandés está tocando a su fin. Su mente proyecta cada vez con mayor fuerza un traslado a París para completar su formación y depurar unas deficiencias que el artista siente enormes deseos de superar. Pero algo le ata a Nuenen y es la figura de su padre. Cuando éste fallezca, Vincent sentirá un aire de libertad en su espíritu y se marchará a Antwerp, para contemplar los retablos que Rubens realizara para la catedral, y más tarde a París.