Fernando el Católico. Fernando

Retablo Mayor de la Cartuja de Miraflores (Burgos). Fernando el Católico
Nacionalidad: Aragón
Sos del Rey Católico 10-5-1452 - Madrigalejo (Cáceres) 22-1-1516
Rey 1461 - 1516



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Comentario

El 10 de mayo de 1452 nacía en la localidad zaragozana de Sos el hijo primogénito del rey aragonés Juan II y su segunda esposa, la castellana Juana Enríquez, hija de don Fadrique Enríquez, almirante de Castilla. Las Cortes de Calatayud le juran como heredero de la corona de Aragón en 1461, tras la muerte de su hermanastro Carlos, el príncipe de Viana. Antes de su matrimonio conocemos algunas aventuras amorosas del joven galán con una tal Aldonza Roig. Como resultados de estos amores nacerán dos hijos naturales: Alfonso -que será nombrado años más tarde arzobispo de Zaragoza y virrey de Aragón- y Juana -futura esposa de don Bernardino Fernández de Velasco, condestable de Castilla-. Durante del matrimonio también mantuvo relaciones extraconyugales, naciendo dos hijas llamadas María de Aragón, que pasarían sus días en un convento de agustinas de los alrededores de Madrid.
En 1468 fallece doña Juana Enríquez y el príncipe Alfonso es nombrado corregente del reino aragonés y rey de Sicilia, posiblemente para dotar al joven de un reino con el que fortalecer su próximo matrimonio con Isabel de Castilla, princesa de Asturias en esos momentos. El 7 de enero se firma un protocolo entre los futuros esposos por el que Fernando se compromete a actuar en estrecha colaboración con Isabel y adoptar las decisiones en común. El enlace no satisface a Enrique IV por lo que se realizará de incógnito. Fernando parte a tierras castellanas en octubre de ese año y el día 19 se celebrará el matrimonio, oficiado por el arzobispo Carrillo quien proporciona a la pareja una dispensa papal falsa, necesaria debido a tener como antepasado común a Juan I de Castilla. Esta situación será regularizada por Sixto IV en 1471.
Los siguientes meses serán de absoluto aislamiento para los esposos que ven como la mayoría de los nobles toman partido por la infanta Juana en la carrera por el trono castellano. En mayo de 1471 se producen las primeras adhesiones a los príncipes: el País Vasco se decanta por Isabel y Fernando al tiempo que la poderosa familia de los Mendoza va colocándose a su lado.
La muerte de Enrique IV -12 de diciembre de 1474- y la posterior autoproclamación de Isabel como reina de Castilla -13 de diciembre de 1474- sorprenderá a Fernando en Aragón. La guerra civil castellana está servida y el aragonés quiere mover sus cartas. Se proclama el único descendiente varón vivo de Enrique IV y se presenta como candidato al trono castellano. Esta actuación motivará la firma entre los esposos de la concordia de Segovia -15 de enero de 1475- en la que se establece absoluta igualdad entre ambos en el ejercicio del poder real - a pesar de que el nombre del rey debe anteceder al de la reina, al igual que las armas de ambos-, norma que también se seguirá posteriormente en Aragón. De esta manera los esposos se presentan como un bloque consolidado, apoyado por un buen número de nobles, ciudades y villas que desean el "buen gobierno del reino", empujando a los monarcas a poner en marcha una política de consolidación del poder real.
La participación de Fernando en la Guerra de Sucesión será determinante ya que Aragón apoyará a los jóvenes esposos frente a Alfonso V de Portugal y Luis XI de Francia, que se inclinan por Juana. El inicial avance portugués es frenado al tomar Fernando Zamora y obtener una contundente victoria en la batalla de Toro -1 de marzo de 1476-. La guerra estaba sentenciada al ser expulsados los franceses de Fuenterrabía, aunque los focos de resistencia en Andalucía y Extremadura aún tardarán tres años en ser apagados. El fin de la guerra se sentencia en los Tratados de Alcaçovas -septiembre de 1479-. Desde ese momento la labor personal de Fernando e Isabel resulta difícil de diferenciar, no sólo en Castilla sino también en Aragón donde el rey Juan II ha muerto en enero de 1479 siendo sucedido por Fernando. Los especialistas hablan del germen del Estado Moderno en estos momentos, poniéndose como objetivo los gobernantes la consolidación del poder monárquico.
Las medidas encaminadas a la organización del reino castellano son de gran calado -creación de la Santa Hermandad y del Consejo Real, regulación de la Hacienda Real, incorporación de los maestrazgos de la Ordenes Militares a al corona la nombrar a Fernando Gran Maestre de cada una de ellas, etc.-. Parece que la actividad en Aragón no fue tan numerosa, destacando su actuación en la resolución de los problemas de los campesinos de remensa a través de la sentencia arbitral de Guadalupe (1486). Su intento de sustituir a los diputados de la Generalitat catalana por otros elegidos por el monarca no prosperó, teniendo mayor éxito en la implantación de la insaculación para la elección de cargos en el ayuntamiento barcelonés y de otras ciudades. El restablecimiento de la Inquisición en la corona aragonesa trajo en un primer momento problemas graves que acabaron con el asesinato del inquisidor Pedro de Arbues. La respuesta fue contundente y la Inquisición se afianzó en la corona.
Siempre se ha hecho referencia al reparto de funciones entre Isabel y Fernando, adjudicando a la soberana los asuntos internos y al monarca los externos. En los asuntos de política exterior Fernando demostró su capacidad política. Uno de los primeros objetivos será poner punto final a la Reconquista, en unos momentos en que el reino nazarí de Granada estaba dando muestras de crisis y decadencia. La guerra duró diez años y en enero de 1492 Boabdil entregaba las llaves de la ciudad, poniendo fin a siete siglos de presencia musulmana en la península. A pesar de que la empresa se presentó como iniciativa de la corona castellana, el papel desempeñado por Fernando será crucial. También participó en la aventura americana que permitiría a Colón descubrir un nuevo continente, siendo uno de los valedores de las Capitulaciones de Santa Fe. Pero las miras del rey estaban en la defensa de los intereses aragoneses en el Mediterráneo y aquí debemos hacer referencia a los asuntos italianos y norteafricanos.
En el norte de Africa se toman importantes plazas: Melilla (1497), Mers-el-Kebir (1505) y Orán (1509) estableciéndose protectorados en Bujía, Trípoli y Argel. El Magreb parecía estar ocupado por la corona hispánica cuando la derrota en la isla de Gelves (1511) hizo despertar del sueño. El control de unas cuantas plazas fuertes será el resultado de dicha derrota, poniéndose de manifiesto la fortaleza del Imperio Turco en el Mediterráneo oriental.
En Italia la corona de Aragón controlaba Cerdeña y Sicilia mientras que Nápoles estaba gobernado por Ferrante, hijo natural de Alfonso V el Magnánimo. Carlos VIII de Francia también tenía intereses en la península y alcanzó un trato con Fernando: la devolución a Aragón del Rosellón y la Cerdaña -perdidos en la reciente guerra catalana- a cambio de libertad de actuación francesa en Italia -Tratado de Barcelona, 1493-. Pero la intervención del monarca francés en Nápoles motivará que Fernando organice una Liga Santa junto al emperador Maximiliano, el papa Alejandro VI, Milán y Venecia. Don Gonzalo Fernández de Córdoba dirigirá las tropas aliadas que serán derrotadas en Seminara pero que reaccionarán contundentemente en los próximos años y obligaran a Francia a establecer la retirada. Luis XII de Francia vuelve a la carga, ahora de manera diplomática y firma con Fernando el Tratado de Granada (1500) por el que se reparte el reino de Nápoles. Las aplicaciones del tratado traerán complicaciones y estallará de nuevo la guerra, obteniendo don Gonzalo dos importantes victorias en Ceriñola y Garellano (1503) siendo incorporado el reino de Nápoles a la corona aragonesa dos años después.
La política matrimonial desarrollada por los Reyes Católicos -título obtenido en 1494 de manos de Alejandro VI- tendrá como objetivo aislar a Francia, buscando como aliados de los reinos hispánicos a Portugal, el Imperio e Inglaterra. Los enlaces serán los siguientes: Isabel casaría con el príncipe portugués don Alfonso y al enviudar, con su heredero, don Manuel el Afortunado; Juan casará con Margarita de Austria, hija del emperador Maximiliano I y María de Borgoña; Juana contraerá matrimonio con Felipe de Austria, también hijo del emperador; María se casará con su cuñado, el viudo don Manuel de Portugal; Catalina será la primera esposa de Enrique VIII de Inglaterra.
El 26 de noviembre de 1504 Isabel fallece en Medina del Campo dejando como heredera de Castilla a su hija Juana. El testamento tiene un curioso párrafo: "cuando la Princesa, mi hija, no estuviere presente en estos reinos o estando en ellos no quisiere o no pudiere entender en la gobernación de ellos (...) el rey Fernando, mi señor, rija, administre y gobierne los dichos mis reinos y señoríos por la dicha Princesa" . Quizá por este párrafo podemos deducir que Isabel aprecia ciertos trastornos mentales en su hija y no desea que el reino caiga en manos de Felipe. Fernando se hace cargo de Castilla como regente hasta la llegada de los nuevos reyes, que están en Flandes. Pero la nobleza castellana empieza a dar muestras de preocupación y deseos de responder a los agravios realizados anteriormente por los monarcas. Esta nobleza levantisca apoya incondicionalmente a Felipe como rey quien también recibe el apoyo de Luis XII de Francia y del Imperio. Una vez más Fernando da muestras de su inteligencia política y firma con el rey francés la paz de Blois (1505) por la que Luis renunciaba a sus derechos sobre Nápoles y Fernando contraía matrimonio con la sobrina del monarca francés, Germana de Foix. El matrimonio se celebró en Valladolid el 18 de marzo de 1506 y a los pocos meses Fernando abandona Castilla rumbo a sus posesiones de Aragón, evitando cualquier problema con su hija Juana y Felipe.
La muerte de El Hermoso el 25 de septiembre de 1506 vuelve a poner de nuevo a Fernando en la órbita castellana. Juana da muestras de incapacidad mental y en el país impera la anarquía por lo que Cisneros decide llamar a Fernando en calidad de regente, iniciándose la segunda regencia que abarcará entre 1507 y 1516. En el otoño de 1509 se encierra a Juana en Tordesillas al ser declarada loca -locura por razones de Estado más que cuestiones psíquicas, posiblemente- y ese mismo año fallece el pequeño Juan, hijo de Fernando y Germana (3 de mayo de 1509).
La energía caracteriza este segundo periodo de regencia imponiendo fuertes castigos a la nobleza levantisca, siendo el episodio más destacado la invasión de Navarra en 1512. La invasión del reino vecino se encuadra en las luchas contra Francia ya que el pequeño estado era un fiel aliado francés. La excomunión de Julio II al monarca francés se hizo extensiva a Navarra y Fernando ordenó al duque de Alba la invasión, que se consumó con la rendición de Pamplona el 25 de julio de 1512.
Antes de morir Fernando redactó dos testamentos; en el primero de mayo de 1512 dejaba al infante Fernando como regente en espera de la llegada de Carlos I. Sin embargo este testamento será modificado en enero de 1516 al designar al cardenal Cisneros como regente de Castilla.
En un delicado estado de salud, Fernando emprendió un viaje a Andalucía para organizar una gran armada contra los turcos pero antes de llegar la comitiva regia a Madrigalejo (Cáceres) el rey fallecía. Era el 23 de enero de 1516 y las coronas de Castilla y Aragón iban a parar al joven Carlos quien se hacía proclamar rey en Bruselas el 14 de marzo de 1516.

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