El Arte de la Pintura

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Comentario

El Arte de la Pintura es una de las obras más famosas de Vermeer. La escena se desarrolla en un interior lujoso, bien amueblado y limpio. Un pesado cortinaje se abre en la zona de la izquierda, aportando teatralidad a la composición.
Sobre la mesa hallamos diversos objetos: un libro erguido, un cuaderno abierto, paños de seda que caen hacia delante, una máscara. En la zona de la derecha se sitúa el artista de espaldas, ante un lienzo casi en blanco, en el que está pintando la corona que cubre la cabeza de Clio.
La luz penetra por la ventana e impacta en el rostro de Clio, la musa de la Historia, representada como una mujer vestida con falda amarilla y manto de seda azul, que sostiene en su mano izquierda un libro y en la derecha un trombón.
Del techo cuelga una lámpara con el águila doble de los Habsburgo. En la pared podemos observar un amplio mapa de los Países Bajos, realizado por Claes Jansz. Vischer hacia 1692 en el que se representa la situación geográfica de las provincias holandesas en 1609. Alrededor del mapa encontramos diferentes vistas urbanas.
Vermeer emplea la perspectiva ortogonal para distribuir los elementos por el espacio, recordando las obras del Quatrocento al utilizar la bicromía en las baldosas del suelo. Pero la gran preocupación del maestro la encontramos en la utilización de la luz, creando una sensación atmosférica que envuelve la reducida estancia, en sintonía con la escuela veneciana. La intensa iluminación resalta el brillo de las tonalidades, destacando los azules, amarillos, negros y blancos.