El café y La camarera

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Comentario

En los últimos años de su vida, Manet hace un buen número de escenas de cafés y locales nocturnos, entendidos como los templos de la modernidad. Realizó el artista un gran lienzo sobre el café concierto Reichshoffen, que más tarde sería dividido en dos partes: El café y la Camarera. El estilo difuminado de Manet motiva que hoy día parezcan dos obras independientes.
Para El café empleó como modelos a dos de sus amigos, el grabador Henri Guerard y la actriz Ellen Andrée. La mujer que aparece de perfil nos es desconocida. En el cristal del fondo se puede leer un cartel publicitario del espectáculo de los célebres acróbatas Hanlon Lees, quienes actuaban en aquellos momentos en el Folies Bergère.
De nuevo recurre Manet a situar la escena en primerísimo plano para invitar al espectador a participar en ella. Incluso la mujer sonríe y nos ofrece una silla. Su estilo muestra la influencia de los jóvenes artistas impresionistas al emplear una pincelada rápida, dejando las figuras difuminadas para crear el efecto atmosférico de un local cerrado. A pesar de esa rapidez en el toque de pincel, Manet sigue muy interesado por los detalles, como vemos en las jarras de cerveza o en los trajes de los modelos. Sus tonalidades recuerdan la primera etapa, más bien por la moda de los protagonistas que por el interés hacia los colores oscuros. La cortina del fondo permite pasar algo de luz, creándose un interesante juego de sombras coloreadas.
El lienzo titulado la Camarera está más reelaborado, como se aprecia en la tira de lienzo añadida en la zona de la derecha, perfectamente visible en el hombre vestido de azul de primer plano, acompañado de los espectadores y a la camarera, protagonista del lienzo y verdadera atracción de aquel local, ya que procedía de Alemania. Al fondo de la escena se contempla a un músico y a una cantante en el escenario.
Su faceta de reportero de escenas nocturnas se culmina con La Barra del Folies-Bergère.

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